Por: Julia Martínez
La administración de Donald Trump inició una ofensiva sin precedentes contra organizaciones, activistas y donantes progresistas. La Casa Blanca ya trabaja en una lista negra y estudia formular cargos por “terrorismo doméstico”.
Todo se desató tras el asesinato del activista ultraderechista Charlie Kirk. El acusado, Tyler Robinson, es un joven blanco, de familia republicana, sin nexos comprobados con grupos de izquierda. Aun así, Trump culpa a la “izquierda radical” por el crimen. Su gobierno ha lanzado una narrativa agresiva, con amenazas de persecución legal y represalias.
“El país ha sido dañado por estos grupos, pero los vamos a detener”, declaró el presidente. Su asesor, Stephen Miller, prometió “usar todos los recursos del gobierno para desmantelar estas redes”. En la mira están la Fundación Open Society, la Fundación Ford y medios como The Nation.
“Guerra” legal y mediática
Trump exigió encarcelar a activistas no violentos que lo interrumpieron en un restaurante. También pidió investigar a quienes celebraran la muerte de Kirk. Su vicepresidente, JD Vance, llamó a reportar a colegas “sospechosos” en los centros de trabajo.
La vocera de la Casa Blanca, Abigail Jackson, acusó a grupos de izquierda de “organizar disturbios violentos” y coordinar ataques contra autoridades. Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Interna (DHS) señaló a medios y políticos progresistas como responsables de “inspirar violencia” contra funcionarios federales.
Preocupación por un nuevo macartismo
Expertos y organizaciones temen un regreso a prácticas de persecución política, similares al macartismo. En la Universidad de California en Berkeley, se entregaron 160 nombres de estudiantes y profesores a las autoridades. Cuatro docentes en Nueva York fueron despedidos por participar en protestas pro Palestina.
Más de 100 fundaciones –incluidas Ford, Open Society y MacArthur– firmaron una declaración conjunta: “Rechazamos los intentos de criminalizar nuestras labores o limitar nuestras libertades fundamentales”.
Incluso Tucker Carlson, aliado ideológico de Trump, expresó alarma: “Si te dicen qué decir, ya no hay nada que no puedan hacerte”.
Los datos contradicen el discurso oficial
Según la Anti-Defamation League, el 70% de los ataques extremistas desde 2002 fueron cometidos por la ultraderecha. Un informe del Departamento de Justicia de 2024, que ahora desapareció del sitio oficial, confirmaba esta tendencia.
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