Por: Julia Martínez
A las afueras de la histórica pulquería La Paloma Azul, defensores del pulque se manifestaron contra el cierre de varias pulquerías tradicionales en la Ciudad de México. Estos establecimientos, que venden la bebida de origen prehispánico elaborada a partir del maguey, enfrentan la clausura por parte del Instituto de Verificación Administrativa (Invea). A pesar de la protesta, los manifestantes buscan que las autoridades reconozcan el valor cultural e histórico de estos espacios.
Una lucha por la tradición y la cultura
La manifestación tuvo lugar en el Eje 8 Popocatépetl, en la alcaldía Benito Juárez, donde los manifestantes se agruparon para denunciar las clausuras de pulquerías ocurridas en las últimas semanas. La comunidad, formada por productores de pulque, músicos, artistas gráficos y promotores culturales, pidió que las pulquerías sean reconocidas como espacios culturales independientes y solicitó su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México. La medida afectaría a negocios que han estado en funcionamiento por más de 100 años y cuya clausura ha provocado la pérdida de fuentes de empleo para muchas familias.
Rechazo a la criminalización de las pulquerías
Los manifestantes enfatizaron que las pulquerías no son “giros negros” y acusaron a las autoridades de estigmatizar estos espacios de gran tradición cultural. Con el grito de «todos somos hijos del maguey», los asistentes repartieron pulque entre los presentes. También señalaron que estos lugares son mucho más que bares; son espacios de convivencia y expresión cultural de gran importancia para la identidad mexicana.
Respuesta del gobierno capitalino
Ante la protesta, el gobierno de la Ciudad de México aclaró que la intención no es cerrar las pulquerías, sino garantizar que operen bajo las normativas legales, especialmente en cuanto a horarios de funcionamiento y la venta de alcohol a menores. Además, se ha asegurado que se atenderán las quejas vecinales relacionadas con seguridad. La administración también subrayó la importancia de regular estos espacios sin afectar su naturaleza cultural.
En este contexto, Noé Lucas, administrador de uno de los establecimientos afectados, comentó que su negocio fue verificado recientemente. A pesar de tener su licencia actualizada, aún está esperando la respuesta del Invea para regularizar su situación. La Tlaxcalteca y La Paloma Azul fueron dos de los locales cerrados a principios de año.
Esta situación sigue generando debate en la ciudad. Los defensores del pulque esperan que se respete su valor cultural y que no se siga afectando la economía y las tradiciones que han existido por generaciones.
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