Por: Capitán Beto.

La amapola es una indefensa flor que crece en distintas latitudes en el mundo y algunas regiones de nuestro país tienen el clima perfecto para que los campos se llenen de esta flor (Sinaloa, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas). Existen distintos tipos de amapola, sin embargo, los que son relevantes para el universo de las drogas son dos: Papaver Somniferum y Papaver Bracteatum.

Hasta este punto parece que estamos en un blog creado por el dueño de una florería, la gran diferencia entre nuestro artículo y alguno escrito en el mercado de Jamaica, es que de la amapola derivan diversas drogas que han sido relevantes a lo largo de la historia de la humanidad: el opio, la heroína y morfina.

Para 2017, México era el segundo productor de amapola en el mundo[1]. A pesar de estas cifras, el tema de la amapola y los opiáceos ha sonado poco en nuestro país y esto tiene una explicación: casi toda nuestra producción ilegal de amapola es vendida a Estados Unidos.

Pero la aparición en Estados Unidos de una poderosa y peligrosísima droga llamada fentanilo (Mac Miller[2] murió debido al consumo de esta sustancia[3]), ha puesto en problemas a los campesinos que tradicionalmente se dedicaban al cultivo ilegal de amapola. El precio que pagaban por sus cosechas ha disminuido dramáticamente, al punto en el que muchos han preferido migrar en busca de mejores condiciones de vida.

A pesar de esta situación, el gobierno federal sigue hablando de legalización y regulación de la amapola y considero que esta sería una medida acertada. A diferencia de drogas como cannabis o cocaína, la regulación de la amapola podría centrarse en usos medicinales, ya que a partir de esta flor es posible la creación de morfina (un poderoso analgésico), y en nuestro país la gente muere envuelta en dolor y sufrimiento por falta de este medicamento.[1]

Para hacer producción nacional tanto de amapola como de morfina, México no necesita autorización internacional siempre que sea para consumo doméstico. Esta regulación también puede beneficiar a los campesinos, ofrecer subsidios, incluir dentro del mercado legal a quienes por necesidad han recurrido al crimen organizado y fortalecer el sistema de salud.

Lamentablemente, los prejuicios contra las drogas hacen que las autoridades se imaginen un mercado recreativo legal de heroína u opio cuando escuchan la expresión “legalizar la amapola”, y están dejando pasar una oportunidad de algo que lejos de dañar la salud de las personas, mejoraría la calidad de vida de los mexicanos.

Por si esto no fuera suficiente, a los doctores les da miedo recetar este medicamento, ya que se utilizan formatos especiales de recetarios que los colocan inmediatamente bajo la mira del gobierno y las consecuencias son más gente sufriendo dramáticamente en nuestro país, a casusa de un sistema que fue configurado para criminalizar a los usuarios de drogas, independientemente de que sean sustancias legales y sin importar que sean necesarias para tratar una enfermedad. ¿Conoces a alguien que haya usado morfina?, ¿Alguien en tu familia murió o está padeciendo mucho dolor debido a la escasez de morfina?

“Es el opio la flor de la pereza hasta que llego a ser existencia.”

[1] Héroes del silencio. Opio
[1] https://www.efe.com/efe/america/mexico/mexico-segundo-mayor-productor-de-opio-en-el-mundo-2017/50000545-4009269
[1] Sino has escuchado la música de Mac Miller te recomendamos su tiny desk: https://www.youtube.com/watch?v=QrR_gm6RqCo
[1] http://www.swaggamusic.net/2018/11/05/mac-miller-victima-fentanilo-segun-su-autopsia/
[1] https://www.hrw.org/es/news/2014/10/28/mexico-sufrimiento-innecesario-al-final-de-la-vida

Capitán Beto

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